Dificultad técnica   Moderado

Tiempo  5 horas 5 minutos

Coordenadas 1412

Fecha de subida 14 de junio de 2016

Fecha de realización junio 2016

  • Valoración

     
  • Información

     
  • Fácil de seguir

     
  • Entorno

     
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975 m
295 m
0
3,7
7,3
14,61 km

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cerca de Crespos, Galicia (España)

Una vez más nos reafirmamos en la idea de que Galicia es el país de las maravillas. Una maravilla en sí es esta ruta por las tierras de Padrenda conocida como senda de los molinos de Gorgua y Esmoriz.

Y es que es todo un espectáculo poder caminar por una u otra orilla de los varios regatos que riegan estos parajes. Regatos que frecuentemente bajan encabritados formando alegres cascadas. Rugientes saltos de agua. Dulce líquido contorsionista para evitar las rocas de su lecho. Deshilachadas colas de caballo escurriéndose montaña abajo. Vigorosos y escurridizos rápidos. También refrescantes pozas. Y serenos segundos de tranquilo discurrir.

Momentos idílicos y de plena conexión con la naturaleza sin nada más en qué pensar. En realidad, la senda es un lugar de ensueño que invita a perderse en ella. Contribuyen a ello las especies arbóreas, laureles, acebos, alisos, abedules, robles, … que nos acompañan, sombreando el camino para hacerlo más llevadero.

Estad atentos a los centenarios castaños que por allí moran, y cuyas formas graciosas y retorcidas harán que una gran sonrisa ilumine el rostro de los senderistas.

Para cruzar de un lado a otro de los ríos nos serviremos de pasarelas de madera, o bonitos puentes de piedra como el que encontramos cerca de Freáns. O el que se nos ofrece en Esmoriz.

Para ayudarnos en las frecuentes subidas de la ruta a veces nos encontramos peldaños excavados en el mismo suelo que pisamos, y otras, misteriosas escaleras que parecen querer llevarnos al infinito y más allá.

Deslizaréis vuestros pasos a través de pueblos cuyas casas de piedra, solitarias, y sus hórreos vacíos, nos hablan del encanto del pasado. Pero también pasaremos por lugares habitados que nos alegran al pasar y ser recibidos con flores incluso en sus hórreos .

Si el calor aprieta, además de en las aguas de los regatos, también podremos refrescarnos en la fuentes que vamos encontrando. Algunas muy sencillas pero también muy bonitas.

La senda es muy variada, y tendremos ocasión de contemplar las lejanas montañas a la par que caminamos por floridos y silvestres caminos.

No podía faltar el momento religioso con la iglesia de San Juan en Monterredondo donde podéis admirar un fantástico reloj de sol.

Y no os podéis perder el cruceiro de Freáns en donde, además del conjunto en sí, nos llamó la atención una figura con calavera y todo.

Ya no os cuento nada más… Porque lo mejor es vivirlo y disfrutarlo en el lugar de los hechos. Por eso os animo a que os acerquéis y descubráis por vosotros mismos todas las demás maravillas que allí permanecen a vuestra espera.

Y sólo añadir que es una de las rutas más bonita que hemos conocido hasta ahora. Nosotros la recorrimos en el sentido de las agujas del reloj porque así vamos contracorriente y se aprecian mejor los rápidos, cascadas... Pero si no os gustan mucho las subidas... (Y como veis en el perfil hasta casi los 8 km es todo cuesta arriba... ) Al ser circular, siempre podéis caminarla al revés... Entonces lo que os encontraréis serán bajadas... ¡Vosotros decidís!

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