Dificultad técnica   Moderado

Tiempo  4 horas 39 minutos

Coordenadas 1608

Fecha de subida 16 de octubre de 2016

Fecha de realización octubre 2016

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679 m
239 m
0
3,8
7,7
15,34 km

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cerca de Augasmestas, Galicia (España)

Este fin de semana hemos estado admirando el espectacular meandro que forma el río Sil en su recorrido.Lo podéis encontrar realizando la senda conocida como de A Cubela pues es en ese lugar en donde se encuentra esta maravilla de la naturaleza.

Comenzamos muy cerca del lugar de Castro de Abaixo en Ribas de Sil.
En la primera parte de la ruta vamos ascendiendo paulatinamente, y lo hacemos rodeados de castaños por doquier. Algunos centenarios y de formas caprichosas.
También abundan los madroños, nogales, (¡nunca cogí tantas nueces en una ruta!) robles y otras especies arbóreas de la vegetación atlántica. Y no faltan los viñedos tan característicos de estos parajes.

También contamos con excelentes vistas del río Sil desde la lejanía.

El senderista camina por sendas que coinciden en tramos con el llamado Camino de Invierno a Santiago. Llegamos así al pueblito de Torbeo en donde visitamos La Iglesia de Santa María, de transición del románico gallego al ojival, está datada a finales del S XII comienzos del XIII.

No os perdáis las muestras de arquitectura tradicional en las casas de diminutas piedras y en los clásicos sequeiros cerca de los castañales.

A partir de Torbeo iniciamos ya el descenso y lo hacemos por un bonito sendero.
Los madroños y castaños forman firmes a uno y otro lado, cual fieles guardianes de lo atesorado a su alrededor. Decidíos y además de castañas probar los rojos frutos que nos ofrecen los madroños… ¡Riquísimos!

Llegaréis así al desfiladero conocido como Piedra tallada, porque el paso fue abierto tallando la roca para posibilitar la comunicación entre las aldeas.

Arribamos después a un primer mirador sobre el famoso meandro del río Sil en donde da un giro de casi 360 º. Meandro que podremos continuar avistando en nuestro descenso por el cuidado sendero Y que casi llegamos a poder tocar con la mano, ¡tan cerquita llegamos de él!

El pueblito del cual toma nombre la ruta, A Cubela nos espera un poco más abajo.
Aquí el color de la tierra y las paredes de las casas son rojizas, lo que nos recuerda un poco a Las Médulas. Pues resulta que por aquí también anduvieron los romanos practicando la minería con el sistema de “ruina montium”.

Y a partir de A Cubela vamos a tener como compañero inseparable al río Sil. Que no nos cansamos de mirar y remirar.
No sólo por donde deslizamos nuestros pies. Sino que también la orilla opuesta merece nuestra atención con sus viñedos en bancales adaptados a las escarpadas pendientes.

La senda muy cuidada siempre es toda ella un regalo para el caminante. Serpeando y serpeando nos lleva casi sin sentir.

La vegetación ahora muestra una simbiosis de bosque atlántico y mediterráneo. Continúan los castaños los fructíferos madroños pero también numerosos alcornoques agrupados dispersos aquí y allá.

De vez en cuando tomaos un respiro en los numerosos miradores. Y al llegar a casa seguro que recordaréis esta como una ruta de gran belleza. Sólo belleza en todas direcciones.

Y caminad tranquilos, es imposible perderse. Las señales blancas y amarillas te muestran siempre el camino a seguir. Tengo que decir que es con mucho la ruta mejor marcada que nos hemos encontrado. Proliferación de señales correctas en los cruces, antes y después, tanto para indicar el camino como señalizando por donde no se debe seguir.
Igualmente encontramos numerosos paneles explicativos de la vegetación, de la fauna de los lugares, de las tradiciones... y otros datos curiosos e ilustrativos.
Nosotros la realizamos en sentido horario dejando la parte del sendero pegada al río Sil para el final. Pero al ser circular se puede realizar en cualquier dirección.

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