Dificultad técnica   Moderado

Tiempo  4 horas 35 minutos

Coordenadas 1416

Fecha de subida 22 de enero de 2017

Fecha de realización enero 2017

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559 m
310 m
0
3,9
7,9
15,79 km

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cerca de Sobrecedo, Galicia (España)

Estos días se está hablando mucho en los medios de comunicación del Castro Canvás, en Chantada.Todo ello debido a que el bajo nivel de las aguas del Encoro de Belesar han permitido que el castro sumergido se haga visible y accesible a pie para todo aquel que lo desee visitar.

Hay quien llega con el coche hasta cerca de su emplazamiento pero nosotros, como no podía ser menos, llegamos teniendo por compañeros nuestros bastones y las inseparables botas.

Comenzamos nuestra caminata al pie mismo de la iglesia de Sobrecedo en Taboada.
Por la mañana bien tempranito cuando allí arribamos, un manto de espesa niebla blanquecina cubría todos los alrededores y nos costó dar con ella. Menos mal que un lugareño nos acompañó hasta la mismísima puerta.

La escarcha había caído durante la noche tiñendo de blanco los árboles del camino por el que caminamos a continuación.

Toda la zona está dedicada a la viticultura que se realiza en los tan característicos socalcos de La Ribeira Sacra, hoy difuminados y apagados bajo la bruma. Estos bancales nos acompañarán casi durante todo el recorrido. Nos encantó verlos sobre el marco incomparable del embalse.

Siluetas de antiguas casas, hace tiempo anegadas por el líquido elemento. y ahora emergiendo cual embajadoras de un pasado recio y hermoso se destacan aquí y allá sobre el espejo del embalse.

El alma del senderista se regocija ante las primeras visiones del castro allí emergente en medio del encoro y que será compañía constante en esta parte de la ruta.

Acercaos también hasta el lugar en donde el río Enviande se precipita para dar su agua al Miño, formando una impresionante cascada.

Tras un pequeño retroceso, comenzamos después una fuerte subida a la búsqueda del castro antiguamente sumergido. No olvidéis de echar la vista atrás y lo encontraréis allí, tranquilamente a vuestra espera.

Llegados a las inmediaciones de Mosteiro nos reciben un cruceiro y un palomar cercano próximos a la iglesia de Xillán.

He de decir que debido a la repercusión mediática gran cantidad de gente ávida de conocer este retazo de nuestra historia se encontraba ya por allí desfilando por el estrecho pasaje de acceso al castro.

Y por fin ahí estaba el objeto de nuestro paseo, luciendo espectacular bajo los rayos de Lorenzo que también quiso sumarse a la fiesta.

Una vez en su interior cada uno se busca la vida para desplazarse ya que no hay caminos definidos pero caminaremos siempre inmersos en pura belleza. Piedra y agua como elementos esenciales. Azules, negros, marrones y grises en contraste con la colorida ropa del visitante.

No cabe duda que resulta super emocionante el estar pisando sobre algo que sabes que hasta hace muy poco estaba sumergido y que tan pronto lleguen las lluvias volverán a estarlo de nuevo. ¿No os resulta increíble? ¡Una experiencia única!

Reseñar que la ruta se realiza en gran parte por pistas semiasfaltadas con muy poco o ningún tránsito y en perfectas condiciones para caminar. Es una ruta sin otra pretensión que visitar El Castro de Canvás, ahora en el candelero, y al mismo tiempo estirar un poco las piernas que nunca viene mal.

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