Dificultad técnica   Moderado

Tiempo  3 horas 37 minutos

Coordenadas 1160

Fecha de subida 12 de marzo de 2017

Fecha de realización marzo 2017

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859 m
501 m
0
8,6
17
34,59 km

Vista 199 veces, descargada 3 veces

cerca de Morillas, País Vasco (España)


Subijana se encuentra dentro de la Ribera Alta Alavesa. Este es el elegido para la partida del recorrido de hoy. El primer tramo se realiza por la carretera A-2622, que nos conducirá a la capital de la Ribera Alta, Pobes. El paso del puente sobre el rio Bayas, y un paso a nivel con barreras, son la entrada a la capital, del rio diremos, que el agua no está, pero sí que están todos sus elementos, tales como las piedras y el surco del curso muy definido, para recibir al agua en época invernal y cuando las lluvias son generosas, pero hoy, no corre el agua. Atravesamos Pobes y a 500 metros un cruce a izquierda dirección Caicedo de Sopeña nos conducirá hasta el mismo. En Caicedo comenzamos la ascensión por una pista bien rodada y con algún tramo de cierto desnivel. 2,5 kilómetros para llegar a Santa Marina, ermita que nos recibe con unas preciosas vistas a la Ribera Alta. La ermita situada a 830 metros da nombre a esta elevación. Nos llama la atención filas de gusanos, que se trasladan en larga cadena, para buscar las copas de los pinos y realizar sus nidos, estos reciben el nombre de Procesionaria. Se subirá un poco más y en la bajada entraremos en el Valle Salado. La salida a la carretera A-4318, nos conduce en 300 metros al pequeño pueblo de Arreo. Arreo es pequeño, sí, pero da nombre a varios rincones de su alrededor, alguno con alguna preciosa leyenda, los cuales menciono a continuación. Un cruce nos hace realizar una visita a los exteriores de la ermita de Nuestra Señora del Lago. Volvemos al cruce y seguimos de frente por un pista, en el alto tomamos un cruce para realizar una visita al Lago de Arreo, en este se cuenta una curiosa leyenda, dice que en los terrenos del lago se hallaba situado un caserío cuyo propietario era muy avaricioso. En una ocasión se presentó un personaje (la Virgen María o Jesucristo, según versiones) que pidió le hornease un pequeño trozo de masa de pan, ya que estaba hambriento. Al meter la pequeña masa de pan en el horno, se convertía en un gran pan y al verlo el casero se lo quedaba para sí diciendo que se había quemado. Esto se repitió varias veces, y cada vez ocurría lo mismo. Una pequeña masa de pan se transformaba en un gran pan. El misterioso visitante advirtió a la criada que abandonase la casa antes del anochecer. La criada le hizo caso y se marchó. Regresó a la mañana siguiente y encontró, en el lugar donde se hallaba el caserío, una laguna.
Lo que si es cierto, es que este lago está considerado el lago natural más importante del País Vasco y es por su tamaño el que más profundidad tiene de toda Europa, ya que se registran 25 metros de profundidad en su centro. Salimos del lago por donde accedimos y en dos kilómetros alcanzamos un alto que nos regala unas vistas a las Salinas de Añana. Realizamos un rodeo para visitar los exteriores del monasterio de San Juan de Acre, este perteneció a la Orden de Malta y apreciamos su cruz encima de la puerta exterior, así como en el patio interior, donde observamos media docena de este tipo de cruz. Continuamos y un mirador que se asoma a las salinas nos está esperando, las vistas nos hace volar por su historia con la sal, condimento y conservante muy importante a través de los tiempos. La sal era la protagonista en este municipio en la época medieval, sus fuentes o manantiales de agua salada hacen que se trabajase a principios del año 800, un poco antes de la ocupación árabe hacia el 865. Añana fue fundada en el año 1.126 por el rey Alfonso I, siendo esta Villa la más antigua de Álava por los fueros que otorgo el rey Alfonso VII. Las parcelas o áreas de sal, se van levantando a lo largo de cientos de años, sobre la vieja madera y sus muros de piedra, que las va sosteniendo, para buscar su altura ideal. La sal se va obteniendo por la evaporación de las aguas saladas. En los últimos años se ha recuperado este viejo oficio, ya que eran pocos los que las trabajaban. El crecimiento del turismo, hacia lo natural, ha hecho que su recuperación sea más técnica, obteniendo hoy en día una calidad de sal, de la que han conseguido una denominación de origen única. El valle salado está declarado como Monumento Histórico Nacional y lucha por ser elegido Patrimonio Mundial de la Humanidad. Atravesamos Añana y salimos por su parte norte, concretamente por su Ayuntamiento, donde ascendemos por el Barranco de Menchón y salir del Valle Salado. Una vez alcanzada la cima, un rápido descenso nos deja en Paúl, desde donde el asfalto nos conduce de vuelta a Subijana, para concluir este precioso recorrido, lleno de historia y leyenda.

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