Dificultad técnica   Difícil

Tiempo  10 horas 7 minutos

Coordenadas 3462

Fecha de subida 16 de abril de 2017

Fecha de realización abril 2017

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1.564 m
681 m
0
6,4
13
25,53 km

Vista 38 veces, descargada 6 veces

cerca de El Zarzalar, Andalucía (España)

Con esta ruta concluimos una trilogía de recorridos que partiendo de la zona del Hotel Mirasierra y Apartamentos el Pinar ascienden a la línea de cumbres de la Sierra de las Villas por su cara oriental. Con las tres rutas hemos pretendido recorrer viejas sendas, algunas sabíamos de su existencia, otras aparecían en los mapas topográficos del IGN y en otras ocasiones suponíamos que por algunos barrancos deberían de existir pasos que comunicaran las altas navas y llanos de las Villas con la zona interior del Parque Natural. El resultado ha sido muy diverso, pues encontramos sendas donde no lo esperábamos y por contra, de muchas de las que figuran en los mapas del IGN no queda ni rastro, si es que alguna vez existieron.

Con ésta ruta en concreto ascendemos al Pardal, una de las cumbres señeras de las Villas, y también a Piedras Rubias por las sendas que llevan a la Tiná de las Pisás, Juego de la Bola y Llanos de Jabalcaballo. El descenso lo realizamos recorriendo parte de la etapa 9 del GR 247 y la etapa 2 de la variante 2 del GR 247. Quisimos descender hasta el Hotel de Montaña la Hortizuela desde el Collado de los Corzos recorriendo una senda que figura en el topográfico del IGN, pero esta empresa resultó ser un fiasco. De dicha senda no vimos ni rastro y comenzamos a descender por una empinadísima ladera a través de un frondoso chaparral hasta que dimos con una línea de cortados que nos impidió el paso. Lo intentamos por otros lugares pero con idéntico resultado, así que decidimos regresar a la pista a la altura del Collado de los Corzos y retomar el GR 247. Por su puesto ese tramo fue eliminado del track y de cerca de 31 kilómetros, que fue lo que realmente caminamos ese día, quedo en algo menos de 26. Antes de que el famoso GR nos dejara en la popular Torre del Vinagre, tomamos una senda que más o menos paralela a la carretera y a media ladera nos lleva hasta la Hortizuela.

La ruta la califico de difícil debido a la distancia, ya que apenas presenta dificultades técnicas reseñables y su desnivel acumulado positivo es moderado.

La ruta comienza en el Hotel Mirasierra y Apartamentos el Pinar, en el kilómetro 51 de la A-319, entre el Centro de Visitantes de la Torre del Vinagre y el poblado de Coto-Ríos.

De la explanada en la entrada de dichos apartamentos, seguimos el carril que desde aquí sale al Oeste. En una bifurcación con otro carril más precario, nosotros seguimos a la derecha, (por el de la izquierda regresaremos), ahora dirección Norte, pasando la barrera que cierra el paso a vehículos. En algo más de un kilómetro sale a nuestra izquierda una senda, la cual desde el carril cuesta ver, por lo que hay que estar atentos pues la tomamos. Pusimos unos hitos de piedras para que fuera más visible el comienzo de la senda. Hacia el Oeste ascendemos de forma suave describiendo algunas curvas y pronto pasamos junto a las ruinas del Cortijo y tinada del Madroñal. A partir de aquí la pendiente es algo más acusada, aunque no deja de ser cómoda. Aunque a rasgos generales la senda no tiene perdida, hay que estar atentos, pues en algunos puntos se difumina o se confunde con trochas de ganado. En unos dos kilómetros desde que tomamos el sendero, llegamos a la preciosa y amplia nava donde se sitúan las ruinas del Cortijo de Hoya Ahormadilla.

Tras pasar la nava de la Ahormadilla y en dirección Suroeste continua el sendero. Llegamos Arroyo de Hoya Ahormadilla y el sendero muestra ahora a pesar de estar muy estropeado una anchura considerable y refuerzos de mampostería, signo inequívoco de que tuvo cierta importancia en su día. Tras vadear el arroyo, seguimos dirección Sur y hay que estar atentos para no perderlo, pues en algunos puntos muchas ramas caídas de pinos casi lo ocultan. Pasamos junto a las ruinas de la Tiná de las Pisás y el sendero continúa en la misma dirección hasta enlazar con la pista de la Fuente de la Zarza, por la que nosotros descenderemos a la tarde. Pero ahora y a los pocos metros de pasar por la Tiná, comenzamos a ascender campo a través hacia el Noroeste por lo que parece un cortafuegos. Tras unos metros de fuerte ascenso, la pendiente se relaja y damos con una vereda casi llegando a las navas bajas del Juego de la Bola. Poco después atravesamos las preciosas navas del Juego de la Bola, bajo la ladera donde se sitúan los cortijos. Debe de existir una senda que comunique éstos cortijos del Juego de la Bola con la Tiná de las Pisás, pues están muy próximos y la orografía de terreno es propicia para ello, pero no dimos con ella.

Hacia el Noroeste ascendemos hasta que llegamos al sendero que comunica el Juego de la Bola con los Llanos de Jabalcaballo y lo tomamos a la izquierda, hacia el Oeste. En menos de un kilómetro llegamos al carril que lleva al cortijo del Pardal y tras atravesarlo y pegados a la alambrada que bordea dicho cortijo, comenzamos hacia el Noroeste primero y Suroeste después a ascender a la cumbre del Pardal. Corto y acusado ascenso sin ninguna complicación para situarnos en el vértice geodésico de este cerro a 1.580 metros de altitud. Las vistas desde aquí son estupendas, sobre todo de la Sierra de las Villas y de buena parte de este Parque Natural.

Descendemos hacia el Sureste teniendo como referencia un estrecho pasillo entre los cortados de la cara occidental del Alto de Piedras Rubias (1.552 metros), pues es nuestro siguiente objetivo y nos dirigimos directamente hacia allí. El descenso aunque corto, es muy empinado y tenemos que buscar un paso entre rocas para poder descender. Aunque si queremos hacerlo de forma más cómoda y suave, podemos hacerlo por el mismo lugar por donde hemos ascendido o bien hacia el Sur, donde alguien ha pintado con marcas verdes de pintura en la piedras un itinerario que aunque campo a través es bastante cómodo para ascender o descender del Pardal. Ambas opciones nos llevan al sendero por donde discurre el GR 247, donde solo tenemos que ir en busca del Collado de Piedras Rubias para emprender el ascenso al cerro homónimo, si es que es lo que queremos hacer.

Una vez en el Collado de Piedras Rubias tomamos una veredilla de ganado que hacia el Sureste nos lleva directamente al corto pasillo entre las paredes de roca y que nos da acceso directo a la cumbre del Alto de Piedras Rubias. Recorremos unos metros su alargada cresta cimera mientras disfrutamos de las soberbias panorámicas que nos ofrece. Descendemos al collado por el mismo lugar y una vez en el GR 247 tomamos el sendero a la izquierda, hacia el Suroeste. Recorremos parcialmente la etapa 9 de dicho sendero de gran recorrido, la cual termina en el Refugio de la Casa Forestal de la Fuente de la Zarza, hacia donde nos dirigimos nosotros también.

Descripción que hace la topoguía del GR 247 de este tramo de la etapa 9:

http://www.sierrasdecazorlaseguraylasvillas.es/gr247/index.php?option=com_k2&view=item&id=88:etapa-09-refugio-de-majalserbal-refugio-casa-forestal-de-la-zarza&Itemid=312

“A 1500 metros de altitud cruzamos un collado (el de Piedras Rubias), a partir del cual el paisaje cambia radicalmente. La vegetación arbórea bajo nosotros es mucho más abundante, apareciendo además alguna bojeda, sabinas y enebros. A la izquierda tenemos la pared rocosa que da nombre al lugar, sobre la que se asientan colonias de buitres y córvidos. Continuando la bajada, a pie de la senda, hay un gran pino laricio, con un resiego, hueco quemado en la base del tronco. Su causa es una antigua costumbre de los lugareños, quienes, para entrar en calor cuando todo estaba mojado, hacían una herida superficial al pino, de manera que la resina fluyese poco a poco. Se encendía fuego en el hueco y gracias a la resina que había fluido se podían calentar unos minutos antes de seguir con la marcha. Esto podía ser muy importante cuando la humedad, el agua o la nieve impedían encender una hoguera.

A los 400 metros de haber cruzado por el alto salimos a unos claros del bosque que se extienden por varias colinas, hacia la derecha, donde quedan restos de viejas construcciones que sirvieron a los antiguos moradores de la zona. A partir de aquí, los bosques que encontramos empiezan a diversificarse. Los centenarios robles (quejigos) compiten con los pinos por el espacio, y el conjunto conforma un bosque mucho más rico en alimento para la fauna, con bellotas, piñones y otros frutos del sotobosque. Aparecen algunos arces que salpican el paisaje. Las vistas hacia el Valle del Guadalquivir son muy amplias, con grandes montañas cubiertas de bosques, entre las que destacan los escarpes y cantiles acuchillados de El Banderillas en el otro flanco.

En el kilómetro 10,5 dejamos a la derecha la Morra de los Pinos Blancos y un poco más adelante la senda, que hasta aquí discurría en ligero descenso, asciende unos metros, realizando un zigzagueo para coger altura. La senda cada vez es más ancha, y se asemeja en algún punto a una pista forestal.

Tras la ligera subida, llegamos a un collado (el de la Nava del Puesto), donde existe un cruce de sendas. Hacia la derecha, y delimitada con piedras, una de ellas se asoma a unos cortados desde lo que se divisan varios valles en la vertiente oeste. Al lado del cruce, hacia la derecha, vemos las ruinas de lo que fue un antiguo refugio de vigilancia forestal.

Nuestra ruta continúa hacia la izquierda, ya por pista forestal estrecha, de nuevo en descenso hasta el final de la etapa, cruzando una fértil nava (Nava del Puesto) por encima de los 1400 metros de altitud, donde encontramos representantes botánicos más propios de pisos bioclimáticos alpinos, de hoja caduca, y que en ocasiones encontramos en la montaña mediterránea, y que aquí se encuentran bien adaptados por las condiciones microclimáticas de altura, en esta parte de las montañas andaluzas.

En el descenso es frecuente observar fragmentos de ammonites, fósiles de cefalópodos que solían tener un caparazón en espiral enrollado sobre sí mismo, que se extinguieron hace más de 65 millones de años y que indican el origen marino de las rocas que forman estas montañas. La normativa de espacios protegidos prohíbe la recolección de estos fósiles, pero no dejes de fotografiarlos.

Salimos a una pista más ancha, que deberemos tomar hacia la derecha para llegar al final de etapa en 100 metros. Para llegar a la fuente debemos virar por la pista hacia la izquierda otros 150 metros. No se ve desde el camino, pero el lugar es fácil de identificar porque veremos a nuestra derecha un amplio claro, bastante llano y con restos de pequeños aterrazamientos de piedra seca, hechos en su momento para allanar el terreno y facilitar su labranza. Atravesamos el claro hasta un pequeño abarrancamiento y allí mismo encontraremos un tornajo de madera y otro abrevadero de obra en la fuente.

Llegamos al final de la etapa, que a su vez es de punto de partida de otras dos: la etapa 2 de la variante GR 247.2 hacia Coto Ríos y la etapa 10 hacia La Iruela. La casa forestal se ubica sobre una colina con unas inmejorables panorámicas de todo el Valle del Guadalquivir y cuenta con unos bancos de piedra junto a los paneles informativos de cada etapa. Parte de su edificación es usada por rebaños de ovejas o cabras como lugar de refugio, y otra parte ha sido habilitada como refugio.”

Desde los abrevaderos de la Fuente de la Zarza salimos a la pista, por donde discurre la etapa 2 de la variante GR 247.2 y la seguimos hacia el Norte en un principio, para después ir virando hacia el Este. Toca caminar unos 7,5 kilómetros por esta pista forestal camino de la Torre del Vinagre. Vadeamos el Arroyo de la Torre del Vinagre y pasamos junto a las ruinas del Cortijo del Raso, donde actualmente hay unas colmenas. Después a nuestra izquierda sale el carril que más tarde se convierte en senda y lleva a la Tiná de las Pisás y un poco después y cerca del Collado de los Corzos, entre las Muelas y los Torcalillos sale a nuestra izquierda un carril que se termina perdiendo en el Monte de la Hortizuela. Pero nosotros seguimos por la pista principal hasta llegar a la altura del Cortijo de la Torre del Vinagre, donde siguiendo las marcas del GR 247, nos salimos a la izquierda, al Norte, por un precario carril que unos metros más adelante se torna en senda.

El sendero comienza a descender acusadamente hacia el Este y cuando ya solo nos quedan unos metros para llegar al Centro de Visitantes de la Torre del Vinagre abandonamos el GR 247 tomando un sendero que sale a la izquierda.

Este sendero toma dirección Norte y en pocos metros llegamos a una especie de pequeña estación de bombeo y depósito de agua, nos imaginamos que para abastecer al Centro de Visitantes, el cual está justo debajo nuestro. A partir de ahora el sendero acompaña a una conducción de agua y discurre paralelo a la carretera A-319, pero a media ladera y a mayor altitud que ésta. En algo menos de 1,5 kilómetros desde que tomamos esta senda, llegamos a una bifurcación. El sendero de la izquierda lleva nos imaginamos que a la toma de agua de la conducción. Nosotros tomamos el derecho, el cual desciende al lecho del Arroyo de la Hortizuela, donde termina. Descendemos junto al arroyo por un terreno que no reviste ninguna dificultad y pronto llegamos a unas navas y un carril. Este carril si lo tomáramos a la derecha nos llevaría en breves metros al Hotel la Hortizuela, pero lo tomamos a la izquierda para llegar en algo más de medio kilómetro a la Venta del Vaquillo o Retamar del Corzo, un aprisco ganadero a orillas del Arroyo de la Hoya de la Ahormadilla.

Tras vadear el arroyo y pasar sobre el aprisco junto a la alambrada que lo cierra, seguimos el sendero que desde aquí sale y en pocos metros nos lleva al carril por la que comenzamos a caminar por la mañana y de éste a los Apartementos el Pinar, poniendo punto y final al recorrido.

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