Dificultad técnica   Moderado

Tiempo  2 horas 48 minutos

Coordenadas 870

Fecha de subida 13 de junio de 2017

Fecha de realización junio 2017

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1.402 m
1.023 m
0
1,8
3,6
7,16 km

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cerca de Sotillo de Sanabria, Castilla y León (España)

En esta ruta hemos caminado para admirad Las Cascadas de Sotillo. Primeramente nos hemos acercado al pueblito que les da nombre, Sotillo de Sanabria. Allí, al pie de La Iglesia de San Lorenzo dejamos el coche y comenzamos una bonita caminata.

En seguidita llegamos a una tranquila área recreativa con todo su equipamiento en donde no falta la fuente de agua fresquita y en donde tomaremos un primer contacto dinámico y alegre con El Arroyo de las Truchas bajo la sombra de los especímenes arbóreos propios de ribera que poblaban el lugar.

A partir de aquí comenzamos una paulatina subida que nos conducirá hasta nuestro objetivo que no es otro que el emplazamiento de Las Cascadas de Sotillo. Ascensión que en algunas ocasiones se verá suavizada por diversos elementos como unas flores silvestres a la vera del camino; las sonoras aguas de algún que otro regato cruzando serpeante la senda y que nos dejan imágenes llenas de encanto.

El bosque por donde transcurre la ruta está poblado de robles, avellanos, acebos y otros jalonando un sendero señalizado a cada paso con postes de color marrón que hacen imposible perderse.

En esta primera parte el senderista se encontrará también con diversidad de suelos sobre los que pisar. Desde los lisos y llanos sin ningún impedimento para que nuestros pies nos lleven sin sobresaltos. Hasta aquellos pedregosos por donde tienes que andar con mil ojos para no dar un traspiés.

Arribamos por fin a un claro que nos permite contemplar la altura a la que hemos llegado y la inmensa belleza de la montaña y El Valle de Sotillo por donde discurre El Arroyo de Las Truchas.

Toca ya el turno de ir descendiendo y lo hacemos por un estrecho y complicado sendero que da paso a la maravilla de las dos cascadas.

Las Cascadas de Sotillo alimentándose de las aguas que bajan de La laguna de Sotillo por mediación del Arroyo Pingón bifurcándose y cayendo alocadamente montaña abajo dejando solo belleza a su paso.

Es todo un privilegio poder estar allí! Un lugar mágico, escondiendo quién sabe cuántos secretos! Y con las gotas de la cascada salpicándote y refrescándote para continuar con nuevos bríos la senda.

Seguidamente acompañamos un rato al arroyo y lo que escuchamos y vemos consigue que la espectacularidad de lo que habíamos dejado atrás no decaiga en absoluto.

Incluso nos atrevemos a acercarnos y tocar el agua en una poza, remanso de tranquilidad, que a más de uno tentará para un merecido chapuzón.

Pero toca seguir caminando. El sendero se retuerce a medida que desciende y el caminante se ve ayudado por maderas y cables de acero delimitando la ruta que a veces parece llevarnos por lugares mágicamente encantados.

Cuando nosotros la hicimos era un día de mucho calor pero la frondosidad de los árboles mitigan la sensación de agobio y el cansancio, y el senderista prosigue alegre el camino.

El Arroyo de Las Truchas nos acompaña y un momento especial es aquel en donde lo cruzamos por un puente hecho de ramas, algo desvencijado ya y que nos hace recordar alguna de las películas de Indiana Jones. Aunque afortunadamente para nosotros, sin los malos de la película persiguiéndonos y nos limitamos a seguir caminando sin ningún sobresalto.

Sólo disfrutando del momento y de este lugar que es una gozada y que sin duda alguna deja huella en el corazón de quien lo visita.

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