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cerca de Zuhatzu Kuartango, País Vasco (España)

A las 9 de la mañana quedamos en Zuhatzu-Kuartango (Alava) junto a las piscinas municipales y el restaurante Baias donde íbamos a volver para comer. Después de los saludos de rigor y un cafecito calentito para llevar mejor las bajas temperaturas nos ponemos en marcha por las tierras alavesas.

Nos acercamos por carretera hasta Subijana-Morillas donde tras cruzar el pueblo cogemos una terrorífica pista a la derecha que nos hará subir 400 m. de desnivel en tan sólo 3 km que hace que nos vayamos acordando de la familia de Mikel.

Tras este primer repecho y una parada para reagrupar al maltrecho pelotón descendemos un poco, pero antes de que podamos hacernos ilusiones con la bajada volvemos de nuevo a ascender, pero por suerte ya más tranquilamente.

Mientras ascendemos junto al filo de la sierra de Arkamo a nuestra derecha podemos disfrutar de las vistas del valle y de la sierra Badaia al otro lado, por donde estuvimos en la salida de hace un par de meses.

Seguimos avanzando por esos parajes espectaculares en medio de la nada más absoluta hasta llegar al pozo el Portillo, desde donde descendemos a un bonito valle circular con aspecto de que en otro tiempo hubiese impactado aquí un gran meteorito, ya que desaparecen las rocas que han sido constantes durante todo el recorrido y da paso a una gran campa verde con un pozo al fondo, el pozo Nabazua.

Cruzando el valle al fondo en lo alto de la colina vemos que se recortan las siluetas de un grupo de jinetes que nos recuerdan a las películas de Indios y Vaqueros, por lo que nos apretamos bien nuestros cascos para mantener nuestras cabelleras a buen recaudo y nos vamos acercando a ellos.

Cuando llegamos al alto los jinetes han desaparecido y ante la posibilidad de una emboscada volvemos a reagruparnos para continuar todos juntos. Unos kilómetros más adelante volvemos a encontrarnos con los jinetes comprobando que no eran indios sino una cuadrilla que había salido de paseo a comer junto al salto del Nervión. Como pasa habitualmente aunque vallas al fin del mundo siempre hay un conocido por allí y esta vez no iba a ser distinto ya que me encuentro con uno de Usansolo entre ellos.

Tras adelantarlos iniciamos un loco descenso al estilo de las Megavalanchas por una pista siguiendo el track, pero o bien el track no estaba muy bien o la pista se había movido de sitio ya que casi acabamos unos cuantos en el fondo de un pozo. Después del susto volvemos de nuevo a la carga por la pista hasta que noto que he pinchado mi rueda trasera y tengo que parar.

Hasta cuatro pinchos saco de mi rueda trasera y es en ese momento cuando me acuerdo que tengo que
volver a tubelizar la rueda trasera o al menos ponerle la cámara con gel que tengo en casa para que no me vuelvan a pasar estas cosas. Tras el paso por boxes seguimos descendiendo un poco más y ya llaneando por una buena pista nos acercamos hasta el mirador del salto del Nervión que se encuentra repleto de gente.

Después de ver el salto sin agua para variar y sacarnos unas fotos nos acercamos hasta la lobera donde hacemos otra parada para visitarla, comer algo y sacarnos unas fotos junto a los monumentos del lobo y el pastor que están allí.

Tras esto iniciamos la vuelta descendiendo hasta el mismo lecho del río desde donde nos dirigimos hacia su nacimiento. Apenas circula agua por el río y no es muy difícil avanzar por el lecho ya que apenas tiene piedras y los tramos por los que circula algo de agua se pueden salvar sin mayor dificultad por el agua o por los senderos que van paralelos al río.

Voy tan encantado con el camino del río que a escasos 100 m. de llegar al nacimiento me doy la vuelta y veo que voy completamente sólo, por lo que me siento al solete a esperar y esperar hasta que al cabo de un buen rato empiezan a aparecer, parece que alguien se había caído sin mayores consecuencias.

Seguimos para llegar por fin hasta la cuevita donde nace el río Nervión donde hacemos una nueva parada para sacarnos unas fotos y visitar la cueva más detenidamente. Tras esto ponemos rumbo ya por los senderos y caminos hacia el deseado bocadillo de tortilla.

Llegamos hasta el punto donde se inicia el descenso por una pista rapidísima que lleva hacia el pueblo de Sendadiano. Los que conocen el descenso nos advierten que hay varios badenes que te hacen volar literalmente por lo que tengamos cuidado ya que el año pasado tuvieron un gran susto con un compañero que acabó en el hospital al encontrarse con un árbol caído tras un salto. Así que advertidos nos tiramos a tumba abierta con los ojos bien abiertos pasando los badenes con más bien poco cuidado hasta llegar al pueblo de Sendadiano.

Nos agrupamos en el pueblo y ya todos juntos iniciamos una carrera loca por carretera hasta volver de nuevo al punto de salida en las piscinas de Zuatzu-Kuartango y finalizar así la vuelta. Tras secarnos y cambiarnos es momento de disfrutar del merecido premio, el autentico bocata de Tortilla de patata alavesa.

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