Dificultad técnica   Moderado

Tiempo  9 horas un minuto

Coordenadas 6216

Fecha de subida 8 de junio de 2014

Fecha de realización mayo 2014

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1.301 m
680 m
0
5,4
11
21,65 km

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cerca de San Clemente de Valdueza, Castilla y León (España)

Era una mañana fresca de mayo, pero el cielo estaba despejado. Debido al tamaño del grupo el vehículo nos dejó a la entrada de San Clemente de Valdueza. Desde este pueblo hay apenas 2 kilómetros hasta la ruta PR LE-14, en su punto más bajo, las tomas de agua del río Oza para la depuradora de agua.

Aquí por fin abandonamos el asfalto y subimos por un pequeño sendero que a la altura de las ruinas de la Herrería de Linares ya se transforma en camino: se trata del camino carretero que comunicaba esta herrería con el Monasterio de San Pedro de Montes. Conforme vamos subiendo se abren ante nuestros ojos las vertientes del Valle del Silencio: ante nosotros los primeros picos de los Montes Aquilianos, aún con amplias manchas de nieve en la vertiente norte; a nuestras espaldas el sendero que serpentea hacia el río Oza en la otra ladera del valle, el que tomaremos para regresar.

En apenas 3 kms desde la carretera ya hemos llegado a Montes de Valdueza, pueblo de montaña bien conservado en el que podemos reponer agua en la fuente junto a la iglesia o algo más en la cantina. En este pueblo se encuentran las ruinas del monasterio antes mencionado, fundado por San Fructuoso en el s. VII y que sufrió su mayor ruina desde la desamortización de Mendizábal. Hoy en día ninguna autoridad religiosa o laica se hace cargo ni de recuperarlo ni mantenerlo, pero es posible hacer visitas guiadas.

Saliendo de Montes y tras una corta pendiente, llegamos a una especie de mirador en un alto, con una extraña escultura metálica. Seguimos por el camino ahora llaneando, que forma parte también de la ruta de la Mirada Circular que circunvala todo el Bierzo, entre sombras de carballos y castaños, hasta que a 2,5 kms desde el pueblo encontramos un desvío a la izquierda y el camino deviene en un pequeño sendero que nos desciende hasta el curso del arroyo de Pico Tuerto, cuya cumbre apenas se intuye en lo alto.

Una vez que cruzamos el arroyo, comienza el tramo más duro de la ruta: es poco menos de 1 km de continuado ascenso para salvar un desnivel de 200 ms y llegar al punto más alto de nuestro recorrido, el Chano Collado. Desde estas praderas vemos a nuestras espaldas las paredes de roca que conforman la base de la vertiente norte de los montes Aquilianos y en frente nuestro, lejos al norte divisamos el Pico Catoute y al noroeste las estribaciones de los Ancares. Un lugar para hacer una pequeña parada, recuperar fuerzas y disfrutar de la panorámica.

Desde el Chano Collado iniciamos el descenso por un pequeño sendero, primero entre matorral bajo y después a la sombre de carballos, hasta llegar al arroyo del Silencio. Aquí decidimos girar a la derecha y visitar la cueva de San Genadio, a la que se llega después de cruzar de nuevo el arroyo y una pequeña pendiente en menos de 1 km. El emplazamiento de la cueva es impresionante y cuesta pensar cómo podían pasar aquí el invierno los eremitas de antaño.

Al regreso, en lugar de retornar al sendero PR LE-14 que traíamos, optamos por tomar el primer desvío a la derecha, un poco más arriba que el primero. Este sendero dan un pequeño rodeo por el arroyo del Aro antes de llegar a Peñalba de Santiago, pero a cambio va más alto y tiene menos desnivel.

En Peñalba paramos para comer y pasear por el pueblo, perfectamente conservado, y para admirar la pequeña iglesia con sus arcos mozárabes. También hay una fuente donde reponer agua y una cantina para reponer otro tipo de líquidos y sólidos si fuera necesario.

Desde Peñalba el regreso en un continuado descenso después de caminar 1 km por la carretera hasta que el sendero se inicia de nuevo con una desviación a nuestra derecha. Gran parte del sendero discurre a la sombre de carballos y podemos admirar la otra vertiente del Valle del Silencio por la que hemos accedido a Peñalba. Sólo en los últimos metros antes de llegar a la depuradora el camino serpentea e incrementa su pendiente entre lajas de piedra. Desde la depuradora retomamos el asfalto y regresamos a San Clemente por el mismo camino que lo iniciamos.

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta