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cerca de Espierba, Aragón (España)

Los Llanos de La Larri es una de las excursiones más populares del Valle de Pineta. Su accesibilidad y su impecable belleza hacen de esta ruta una opción fantástica que a nadie decepciona. En este caso, se procuró trazar un recorrido circular diferente a los itinerarios clásicos aunque el resultado no fue del todo satisfactorio (más adelante se explica porqué y cómo solucionarlo).

La ruta comienza en el aparcamiento que el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido tiene en la pradera de Pineta, en la margen derecha del río Cinca. Como inicio de ruta no está nada mal pues, particularmente, el lugar es una maravilla. Según parece, los meses de julio y agosto estacionar el vehículo tiene un coste de dos euros. Desde dicha pradera se cruza el puente del Cinca y se sigue por el margen de la carretera hasta la Ermita Ntra. Sra. de Pineta, junto al Parador Nacional de Monte Perdido.

Al pie mismo de la ermita, un cartel indica el inicio del GR-11. Tomando éste se accede a la base de los Llanos de La Larri. Es un camino que, pese a ser la ruta principal que atraviesa la cordillera pirenaica, no es muy utilizado como acceso a La Larri. La razón fundamental es la potenciación de otras vías. El sendero atraviesa un hayedo sensacional pero, en algunos tramos, las barranqueras han hecho mella deteriorando el trazado original.

La senda abandona el bosque en el mismo punto donde se encuentra con una pista. Esta es la vía de acceso normal para los vehículos de los ganaderos de la zona pero la suave pendiente que en todo momento tiene ha hecho que gane terreno al GR-11 como acceso a caminantes. Al alcanzarla se puede seguir ganando altura por la pista o bien continuando por la senda que la atraviesa un par de veces en perpendicular. Inmediatamente se llega a los Llanos de La Larri.

Los Llanos de La Larri son una enorme pradera colgada sobre el Valle de Pineta. Ahí se encuentra el refugio no guardado de La Larri (1.560 m) y son paso obligado para multitud de ascensiones, las más importantes las que atacan el macizo de La Munia por la vertiente sur. Sin embargo, por si mismo, este lugar es espectacular. Mirador excepcional de las cimas meridionales de Pineta -destaca la presencia de Monte Perdido (3.355 m)-, es también enclave de hermosas cascadas.

La pradera se recorre íntegramente. Primero dirección noreste por la margen izquierda del barranco de La Larri. La vuelta se realiza por la margen contraria. Al fondo de los prados la pendiente se agudiza. En ese punto, donde hay un complejo sistema de cascadas y pozas naturales, se cruza el lecho del río para volver hacia Pineta. Esta margen del valle es menos frecuentada lo que ha dado paso a la regeneración de la vegetación. Cuanto más cerca estemos del cauce del río más cómoda será la vuelta.

En la parte final (suroeste) la pradera se torna bosque de nuevo. Aunque en mi caso opté por atravesarlo con la intención de alcanzar la pista, la mejor opción pasa por volver a cruzar el barranco de La Larri hasta dar con el refugio del mismo nombre. Cruzar el hayedo resulta toda una odisea. A parte de ser muy pendiente y no existir restos de camino, cuando se llega a la pista un contrafuerte casi insalvable imposibilita llegar ahí. Buscando el mejor paso, una destrepada agónica me permitió dar con la pista.

Ya en el camino se remonta brevemente hasta dar con el barranco de La Larri, punto de inicio de la senda que baja paralela a las aguas. Esta senda es increíble. Continuos saltos de agua, pozas bellísimas, un bosque de hayas que quita el hipo, un sendero cuyo grado de mantenimiento es envidiable, etc. Vale la pena pararse a admirar cada rincón de este sendero.

Terminada la vistosa senda, se cruza el río Cinca a través de una palanca de metal. El camino conduce directamente a la pradera de Pineta donde se inició el itinerario.

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