Dificultad técnica   Fácil

Tiempo  4 horas 15 minutos

Coordenadas 2085

Fecha de subida 17 de febrero de 2015

Fecha de realización febrero 2015

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1.024 m
400 m
0
3,8
7,6
15,11 km

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cerca de Osma, País Vasco (España)

Subida a Monte Oiz desde Zengoitia

La idea es ir haciendo las 5 cumbres de los Montes Bocineros de Vizcaya o Deiadar Mendiak (Montes Bocineros de Vizcaya) , y hoy empecé por el Oiz. El Oiz, denominado el Balcón de Vizcaya por las vistas que tiene en un día despejado, está situado al Norte de Durango, sobre las comarcas del Duranguesado, Urdaibai y Lea Artibai.

Actualmente es un monte muy transformado por el hombre, con grandes pistas que lo atraviesan por todas sus vertientes, un parque eólico en su crestío y una torre de comunicaciones en la cima. Las faldas del monte de Oiz son por tanto un laberinto de caminos y sendas que se han venido utilizando para el aprovechamiento forestal, ganadero y últimamente como medio de acceso al parque eólico. En consecuencia, existen mil y una maneras de subir al Monte Oiz, y es importante saber el itinerario que queremos seguir, especialmente en un día de niebla en la que la cima no se deje ver.

Yo escogí la senda que empieza desde el barrio de Zengoitia. Desde la carretera que une Durango con Markina, nos salimos en Mallabia y nos dirigimos al barrio de Zengoitia (desde Durango es necesario pasar el Cruce de Zengoitia para luego tener que hacer un cambio de sentido a los pocos kilometros). Una vez en el barrio de Zengoitia aparcamos el coche al final del barrio junto a la pared del último caserio (existe bastante poco espacio disponible para aparcar si no queremos molestar a los vecinos). Desde el lugar donde aparcamos, nos dirigimos a un pequeño pilón desde donde se señaliza el camino a Oiz. El camino en un principio está marcado como un GR en su primera parte, aunque como decía al principio, existen multitud de caminos que de alguna u otra manera lleven a Oiz, y es interesante tener estudiada la ruta de antemano, especialmente en los días de niebla donde no hay visibilidad y la orientación resulta más difícil.

El camino asciende por las laderas de Zengotiagana, la cima más oriental del crestío de Oiz, hasta que nos deja en la pista forestal que une los molinos del parque eólico. Una vez en la pista forestal seguimos la evidente pista que nos puede conducir prácticamente hasta la cima. La ruta está realizada un 16 de febrero del 2016, poco después de un episodio de fuertes nevadas y días de lluvia. Muchos de los caminos eran auténticos barrizales, en ocasiones era mejor andar por el medio del bosque con los helechos secos, que por el propio camino, porque la bota se hundía hasta el tobillo. Otros caminos se habían convertido en arroyos con el deshielo de la nieve, y tenías que mojarte sí o sí.

El sendero asciende en su último tramo por la pista forestal hasta salirnos de ella en una curva de herradura. Andamos unos 800m por un camino parcialmente cubierto por la nieve hasta llegar a una alambrada que separa un trozo de monte reforestado. En este punto ya la nieve húmeda hace imposible andar sin raquetas así que subimos con las raquetas de nuevo hasta la pista forestal. Siguiendo en dirección de lmonte Oiz, hay un punto en el que tenemos que entrar entre dos alambradas, que separan en realidad los términos municipales. El camino a Oiz asciende entre estas dos alambradas hasta la cima. En este tramo con nieve hay que tener cuidado, el suelo está lleno de bloques de piedra bastante grande que estaban totalmente cubiertos por la nieve. Estando la nieve muy húmeda en ocasiones te hundías hasta la cintura, sin saber muy bien si tu pie y/o raqueta iba a quedar enganchado entre dos bloques de piedra.

En la cima, un montón de antenas, un buzón cimero en forma de hacha y vértice geodésigo de primer orden. Las vistas desde Oiz son muy chulas, por algo lo llaman el Balcón de Vizcaya, lamentablemente era un día lluvioso y nevado, y no se veía más allá de 150m a la redonda.

La bajada la hacemos inicialmente utilizando la pista forestal hasta la caseta de control de los molinos de Iberdrola (marcada como Punto de Encuentro). Una vez en la caseta cogemos la pista de hormigón que baja a mano derecha. En una curba de herradura donde están unas verjas para hacer la reunión de ganado, cogemos un sendero que arranca en dirección Este. Este sendero se separa en breve en dos, uno que continúa dirección Este y otro que baja dirección Sur.

Nosotros hemos seguido el que baja en dirección Sur, para pasar por la Ermita de San Cristobal, y que luego empalmaría directamente con un camino marcado a Zengoitia. La elección no fue la mejor posible, primero, desde la bifuración hasta la Ermita de San Cristobal el sendero se había convertido en un auténtico arroyo con las aguas del deshielo, ocupando el agua todo el camino, donde ya había salido el sustrato rocoso. Una vez en la Ermita de San Cristobal, el sendero que va hacia Zengoitia es una auténtico barrizal, siendo en ocasiones mejor ir por el bosque de helechos (secos en invierno) que por el propio camino, ya que la bota se hunde en el barro hasta el tobillo. Para colmo, cuando el camino mejora, el baserri que hay en la zona de Txabola Montorra, justo al comenzar la pista de hormigón hacia Zengoitia, tres mastines con muy malas pulgas me hacen entender que no puedo pasar por ahí. Así que tengo que dar vuelta para atrás, ascender bosque através hasta dar con un camino en una cota unos 75m más arriba para rodear el baserri sin que los mastines se sientan amenzados. Finalmente encuentro una senda en más o menos buenas condiciones que me lleva por el término de Munteizar hasta empalmar con el camino de subida que he usado esta mañana, acabando en el mismo punto de partida.

Resumen y consejos:

- Como decía Oiz es un laberinto de caminos, marcados o no, con lo que es interesante tener estudiado bien la senda que vamos a seguir, especialmente en días de niebla, ya que en las faldas del monte, el denso bosque no nos permite ver la cima, y en el crestío, si hay niebla, tampoco. Por otra parte, el hecho de que existieran tantos caminos me ahorró alargar un paseo a la hora de evitar a los mastines del caserío.

- El camino de bajada (y supongo que tantos otros) no es muy recomendable en época de deshielo o tras jornadas de intensas lluvias. Muchos caminos se convierten en arroyos, y otros en auténticos barrizales. En estos días quizá lo más sensato sea aprovechar bien la pista forestal o las pistas de hormigón, y evitaremos llegar al coche con barro hasta arriba.

- Lo mismo con la nieve, hacía ya una semana que había nevado bastante, pero con la baja altura y las lluvias la nieve estaba muy húmeda, haciendo incómoda la progresión incluso con raquetas. En el último tramo de subida a Oiz, como comentaba, precaución con los huecos entre las rocas grandes que hay en la cima. La nieve se hunde a nuestro paso pudiendo acabar hundidos hasta la cintura con la pierna metida entre dos grietas, con la consecuente posible lesión de tobillo/rodilla.

- Mastines en la zona de Txabola Montorra. Como me ha pasado en otras ocasiones en otras montañas de La Rioja, Navarra, Pais Vasco y Picos de Europa al enfrentarme con estos perros, lo mejor es darte media vuelta y rodear lo que el mastín considera su perímetro de seguridad que tiene que defender. En general son perros que están ahí para defender al ganado, si en cuanto empiezan a ladrar te das media vuelta sin correr, lo suelen interpretar como que no vas a hacer nada y te dejan en paz. La verdad que un bicho de estos se te acerque impone, más si vas sólo, más si los mastines son tres en lugar de uno. Hace mucho encontré este artículo de foropicos que considero la mar de interesante:
Qué hacer si te encuentras a un mastín

- Agua en el recorrido. Como os podéis imaginar del monte Oiz bajan multitud de arroyos (errekas) con lo que fuentes no faltan en todo su recorrido.

- Conclusión: Fácil ascensión al Oiz, que puede que sea mucho más interesante en un día despejado, para disfrutar de las vistas infinitas de casi toda Vizcaya. En junio, para el que no lo sepa, para recuperar la tradición de la convocatoria de las juntas generales de Vizcaya suele celebrarse el día de los Montes Bocineros, organizando ascensiones a los cinco montes bocineros para hacer sonar las bocinas.









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